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Experiencia restaurativa con la lectura

Experiencia restaurativa con la lectura 1658 1128 Lavinia Hirsu

Por Brenda Denisse Renteria Cervantes

En 2022 se desarrolló un proyecto de intervención en una Sala de lectura utilizando el libro álbum como medio para mejorar la autopercepción de la inclusión social de niñas y niños de una comunidad excluida como es la colonia Patios de la Estación en Cuernavaca, Morelos, México.

El adultocentrismo es un sistema de opresión que no permite garantizar la partipación infantil en la vida social. Las niñas y los niños en contextos de exclusión social se encuentran en la frontera de los derechos, pues no es suficiente que conozcan que ellas y ellos existen en las leyes, hace falta que se autoperciban como sujetos de derecho en la vida cotidiana. Por ello, una apuesta para contrarrestar esta situación es a través del libro álbum y la mediación lectora, como una estrategia que acorta las relaciones desiguales y de poder.

Es urgente poner al centro y enfrente la voz de la niñez. El libro álbum como un recurso literario no sólo es un objeto estético a través de las palabras y las imágenes, también suscita una respuesta en las participantes motivada por la mediación lectora. El resultado de esta construcción de significado por parte de la niña y el niño es en sí el camino hacia la transformación de realidades.

Elegimos el libro Eloísa y los bichos de Jairo Buitrago (2009), el cual habla sobre una niña que se muda con su padre a un lugar habitado por insectos por lo que se siente extraña (como “bicho raro”). Poco a poco, con la ayuda de nuevos amigo y vecinos, la protagonista se adapta al cambio. Después de presentar el libro preguntamos a niñas y niños dónde y quiénes les hacen sentir mayormente como bichos raros, la respuesta fue que se sienten como bichos raros fuera de sus colonias y que las personas adultas son quienes más les rechazan. Estas respuestas responden a un proceso profundo de discriminación y exclusión social, pero una forma para revertirlo es a través de esos recursos de esperanza que les haga sentirse valiosos, incluidos y merecedores de derechos, como la experiencia que vivió Eloisa.

Caminitos lectores con libros cartoneros

Caminitos lectores con libros cartoneros 626 499 Lavinia Hirsu

Por Mery Luz Yataco Chacalliaza

“Ediciones calabazas” surge en la provincia de Yauyos como una necesidad para acortar la brecha de acceso al libro en los servicios educativos escolarizados y no escolarizados. Se implementó la propuesta pedagógica “Formando familias lectoras” en las instituciones educativas especialmente en las más aisladas por la pandemia.

En cada distrito, centro poblado o anexo de la provincia de YAUYOS se cuenta con una variedad de riqueza cultural y lingüística a las que están expuestos los niños y niñas, incluyendo historia y costumbres que se vierten de forma oral. A través de la estrategia Libros cartoneros se buscó recoger las vivencias de las comunidades, asimismo de valorar las lenguas como el Jaqaru, Kawki y el Quechua, que se encuentran instauradas en los distritos de la zona sur chico, como Catahuasi, San Jeronimo y VIÑAC.

La utilización de la estrategia de los libros cartoneros tiene como propósito la implementación de espacios lectores a partir de las producciones de los niños y niñas, padres de familia y docentes de la provincia, siendo esta estrategia una alternativa de publicación de textos muy económicos por los materiales que se utilizan en su elaboración, propios del contexto, como cartones, telas, tintes, semillas de las plantas, piel de los animales, entre otros.

Esta estrategia permitió el desarrollo de aprendizajes de lectura, escritura y oralidad, los que se vieron reflejados en las entrevistas realizadas por los niños a los sabios de la comunidad, en las producciones de sus textos a partir de sus niveles de escritura, en el desarrollo de la oralidad en las presentaciones de sus textos y en la participación en las maratones de lectura en familia. De esta manera se fortalecieron encuentros gratificantes en las presentaciones de la feria cartoneras pedagógicas, donde se ponen en venta los textos creados por las familias y docentes, y adquiridos por los visitantes a la feria.

El maestro juega un papel importante en la mediación de lectores en la primera infancia, siendo estas edades las que permiten hacer la mayor cantidad de conexiones sinápticas. A través de las oportunidades que se les ofrece en su hogar, en la escuela y en la comunidad se desarrollan aprendizajes de calidad.

Ser maestro cartonero y reconocido como escritor le permite sensibilizar y contagiar a otros en la publicación de libros, libros que han sido registrados en la Biblioteca Nacional y también en la biblioteca internacional de los libros cartoneros, como por ejemplo el registro en la Universidad de Wisconsin. https://search.library.wisc.edu/search/catalog?q=miradas+sobre+el+sistema+educativo

El trabajo de lectura logró formar “Familias Lectoras desde la primera infancia”, donde se propician ambientes de lectura en el hogar, permitiendo encuentros con la lectura a partir de sus propias vivencias. Algunas de estas sesiones pueden verse en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=5CshBhHPk3g&t=32s

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”: trayectoria de una biblioteca itinerante narrada desde diferentes geografías. Parte 2.

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”: trayectoria de una biblioteca itinerante narrada desde diferentes geografías. Parte 2. 481 674 Lavinia Hirsu

Por Diana Cruz (guatemalteca escribiendo desde Reino Unido)

El seguir la trayectoria en remoto de la biblioteca itinerante Bibliomochilas me ha dado la oportunidad de desarrollarme como investigadora y cuestionar aquellas metáforas y paradojas que nos continúan formando como lectores en latinoamérica. Durante el proceso de entrevistas online con maestras, madres y padres del nivel inicial pude percibir la constante aparición del aforismo “la letra entra con sangre” tras la enseñanza de la lectura. Un aforismo que resuena en su ademán imperativo a la formación del hábito lector en mi país, Guatemala. En contraste, “Leer sin saber leer” es una aproximación inclusiva que apuesta por la ternura que la comunidad educativa yauyina del nivel inicial propone para reemplazar una tradición de reprimenda. Mediante la ternura se vinculan los encuentros entre niñez, adultos, lectura y literatura. Asimismo, mediante la ternura se refuerzan los lazos comunitarios. El consolidar comunidades lectoras bajo dicha aproximación es una acción que, a mi parecer, oscila entre la lúdica y la rebeldía. Las maestras/mediadoras yauyinas guían una lectura participativa donde la exploración e interpretación de la imagen se antepone a la decodificación del texto y, en el contexto del nivel inicial, regula esa creciente ansiedad de “apresurar el aprendizaje” de la lectura del texto escrito. El potencial de la lectura de imágenes se materializa en un espacio donde los niños narran el cuento hilando cada ilustración con el pasar de las páginas. Es un espacio de lectura donde activamente se hace literatura y donde se incita a querer, necesitar y buscar más palabras para enriquecer los diálogos entre niños y adultos. En pocas palabras, es un espacio donde se propicia la apropiación del lenguaje, tanto del texto como de la imagen.

La naturaleza itinerante de las Bibliomochilas ha logrado trazar nuevas rutas hacia provincias aledañas dentro la región Lima. Bajo esta misma dinámica se espera generar estrategias para expandir la geografía del proyecto y, así mismo, expandir la gama de posibilidades para sus lectores ya que “Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”: trayectoria de una biblioteca itinerante narrada desde diferentes geografías. Parte 1.

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”: trayectoria de una biblioteca itinerante narrada desde diferentes geografías. Parte 1. 595 1061 Lavinia Hirsu

Por Rosario Obregón (peruana escribiendo desde Estados Unidos)

Mi Primer Libro Perú es el producto del encuentro entre la necesidad y la oportunidad: entre las carencias en una parte del mundo y la sobre abundancia en otras. Desde el año 2016, gracias a la generosidad de diversas instituciones y a través del trabajo de voluntarios entre los que se cuentan maestros, bibliotecarios, estudiantes universitarios, familias enteras, procuramos el rescate de miles de libros ilustrados en California, USA y los destinamos a iniciativas en el Perú, particularmente aquellas dirigidas a reclamar el rol de miles de docentes y promotoras del nivel inicial del sistema de educación público. El valor de estos libros reside en el rico contenido visual que ofrecen. Vimos la oportunidad de propiciar primeras experiencias de lectura a partir de las imágenes, las texturas, las formas, los diversos estilos artísticos, los temas representados en miles de libros que habiendo completado su ciclo de circulación en una parte del mundo encuentran un nuevo propósito, nuevos lectores en nuevas geografías.

COVID nos trajo transformaciones tecnológicas que bajo otras circunstancias hubiesen demorado mucho tiempo en concretarse y nos dio la oportunidad de crear encuentros de capacitación remota con muchos de los destinatarios de estos libros. Entre estos se destacó un extraordinario grupo de mujeres, docentes, promotoras, madres de familia que atienden las necesidades de poco más de mil doscientos niños y niñas matriculados en instituciones educativas del nivel inicial en la provincia de Yauyos, Perú.

Bajo el liderazgo de la entonces especialista del nivel, Mery Yataco y su equipo de Docentes Fortaleza, con el acompañamiento de Caroll Castro, fundadora de Ucumari Cartonero, se desarrolló un programa de capacitación previo a la llegada de los libros que permitió a maestras y promotoras familiarizarse con sus contenidos y prepararlas para las interacciones que se dieron a partir de ellos. Se asignaron 5 libros por niño distribuidos en 1200 Bibliomochilas, bolsos viajeros gestionados por las propias familias que transportaron y circularon los libros en frecuencias acordadas entre las docentes y las familias tanto en zonas rurales como urbanas, desiertos bibliográficos tan comunes en el país. La posibilidad de exponer a los niños y niñas participantes del programa a 6000 libros que se hallan circulando en el ámbito geográfico cubierto por la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) Yauyos nos dio también la oportunidad para establecer alianzas académicas con instituciones como la Facultad de Educación Inicial de la Universidad Católica del Perú a través de Carmen Sandoval asesora del grupo de estudiantes del Equipo de Responsabilidad Social cuya contribución a la llegada y distribución de los libros fue decisiva. Otro partner estratégico ha sido la investigación a cargo de la magister Diana Cruz, estudiante becada en la Universidad de Glasgow en el programa Erasmus Mundus ‘Children’s Literature, Media and Culture’ quien acompañó el proyecto… (ver Parte 2).

El viaje de mi vida

El viaje de mi vida 641 481 Lavinia Hirsu

El viaje de mi vida

Abigail Janeth Saez Quinlli. El Coca, Amazonía ecuatoriana

No sé en qué momento inicié el maravilloso recorrido por los libros. En un momento estaba llena de papeles, folders archivos y más archivos en mi trabajo administrativo en el Museo Arqueológico y Centro Cultural de Orellana (MACCO-EP). Recuerdo que fue un día normal en mis labores, hasta que bajé a uno de los espacios de servicios culturales del museo: La biblioteca pública. Y ahí tuve mi primer encuentro con un libro álbum: Aquí estamos. Notas para vivir en el planeta tierra, de Oliver Jeffers. Sin duda, esa fue la primera vez que leí un libro completo, no me lo podía creer, porque siendo sincera, era una de esas lectoras que solamente leía la portada y la contraportada. Desde ese día cada vez me interesaba seguir y seguir leyendo, salía de la oficina como para tomar aire y leía libros infantiles, juveniles y libros álbumes existentes en la biblioteca. Desde ese día no dejo de leerlos y he aprendido a compartir estas lecturas con mis sobrinos en casa. También fue de gran ayuda que como institución hayamos ganado la 8va convocatoria de Iberbibliotecas y justo este año 2021 lo estamos ejecutando. Gracias a ello aprendí una metodología muy interesante: “Picnic de palabras”.

Ahora, el ser mediadora ¿desde cuándo? Esa palabra la descubrí este año, pero la verdad sí lo venía haciendo desde hace varios años atrás, pues soy voluntaria en una iglesia donde se trabaja con niños/as del barrio o comunidades, desde los 3 hasta los 6 años. Ahí les ayudo en temas de motricidad fina, gruesa, actividades de recreación e inducción a la lectura; tal vez no con las metodologías exactas porque no las conocía, pero creo que de cierta manera mediaba al leer en voz alta varios libros y cuentos.

Cada día es un reto para mí, este mundo de los libros cada vez es un sube y baja de emociones, de investigación, de creatividad. Ahora tengo un espacio físico y además un grupo de niños/as que cuando digo: ¡Chicos hay lectura este fin!… llegan una o uno a revisar los libros y es ahí cuando me digo: ¡Lo estás haciendo bien! y mi corazón se llena de emoción y asombro porque he visto en cada mirada de mis niños/as esa curiosidad por los libros, y ven a un libro como parte de ellos; un libro ya no es tan lejano.

Mi reto sigue y espero sembrar en cada participante ese gusto por la lectura; que vean que los libros no son aburridos como nos enseñaron a nosotros, sino mundos mágicos con los cuales nos podemos identificar y soñar.