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April 2021

Mientras esperan

Mientras esperan 898 342 Lavinia Hirsu

Experiencias significativas y primera infancia en contexto de confinamiento

por Nadia Altamirano

Un mensaje que solicita el acceso a la plataforma por whatsapp aparece en mi celular. Un click da paso a una imagen que me muestra a Ana sentada y la veo de la cintura hacia arriba. Sus brazos rodean el cuerpo de Anita, su hija de un año y 5 meses.

En cambio, Ana solo ve la pantalla negra mientras Anita se mueve inquieta. De pronto el sonido de una ocarina se escucha y llama la atención de la pequeña que por segundos queda quieta para después buscar el origen de un sonido nunca antes escuchado.

Así comienza una de las diferentes sesiones de lectura vía online dirigidas a la primera infancia y pertenecen al proyecto llamado Mientras esperan que brindan estímulos, mediante la poesía, para crear experiencias significativas al público de 0 a 3 años.

El sonido de la ocarina invita a entrar al poema que versa sobre un viento travieso. La pantalla que madre e hija observan elimina la oscuridad y revela el color amarillo de una hoja de papel que poco a poco se aleja a causa de ese viento travieso que dice el poema. Lentamente mi rostro aparece dejando las plantas que sirven como fondo.

Cuando en México, país donde nací y actualmente radico, anunciaron estado pandémico y de inmediato solicitaron nuestro resguardo dentro de los hogares, un oleaje de actividades en línea destinadas a todo público se desbordaron en las redes. Grupos, Instituciones, Asociaciones civiles y privadas, Centros culturales, Colectivos, Artistas dieron premura por cobijarnos —como Ana lo hace con Anita—, en nuestro propio encierro, quizá, para no sentir la lentitud del tiempo que trae consigo la espera.

Una variedad de instrucciones fueron los protagonistas de cada uno de los videos pregrabados o en vivo que se difundieron, así como el uso de materiales “indispensables” para la cumplir el objetivo de la actividad. Al mismo tiempo, la música, las narraciones orales, las lecturas en voz alta y demás propuestas escénicas se distribuían velozmente. Ante tal situación, era lógico que los productos artísticos y culturales en formato de video resultaran producto de consumo pasivo. Ningun futuro utópico nos había puesto a pensar en una situación así, por lo tanto nadie estaba preparado. Llevar un poco de confort, aliento, distracción, entretenimiento a lo que sucedía era la premisa.

El poema continua resonando con mi voz y Anita mira atenta a su madre que observa la pantalla. —Ana, mira a tu hija—, le indico. Cuando los ojos de Ana se posan sobre los de Anita, en ese instante ambas regresan sus miradas a la pantalla. Una acción tan sútil como si la madre le extendierá su mano a su hija para llevarla a donde ella se encuentra.

Mientras, las familias que tienen acceso a consumir los videos, se adaptaban e intentaban reproducir las actividades para mantener contacto con la cultura y el arte. El público menor de tres años, por su parte, seguian descubriendo su entorno pero ahora con un detalle distinto: la ausencia de la interacción con sus pares, del exterior y de estímulos artísticos y culturales.

Para cubrir esa ausencia significa esperar. Y esa espera en esta etapa era y es como un riachuelo a punto de ser evaporado por el sol. Una transformación, un crecimiento con ausencia de experiencias.

El viento juega, digo mientras soplo dentro de ese mundo bidimensional que ocasiona la pantalla. Indico a Ana su participación para convertir ese soplo en algo tridimensional. Es así que sopla sobre el cabello de Anita que flexiona sus rodilla mientras sonrie.

Lo anterior fue motivo para reflexionar de cómo acercar al público de los primeros años una experiencia alterna dentro de la misma línea cibernética y donde su intervención fuera más activa. En donde la compañía de adulto fuera eso, compañía de juego, de interacción, de diálogo más allá de tener la postura del hacerdor totalitario. En donde el tiempo de pantalla tuviese sus períodos de descanso para que niña, niño o bebé junto con sus acompañantes se encuentren con la mirada, entre muchas otras cosas.

Es así que en abril del 2020 nace Mientras esperan para continuar con aquellos otros estímulos que generen las experiencias significativas. La palabra poética, la lectura en voz alta y las narraciones orales escénicas son la base, y las video llamadas o llamadas telefónicas se convierten en el vehículo de enlace con las niñas y los niños que esperan a que todo vuelva a tomar cauce.

El viento trae a la pantalla la ilustración de un cuento. Leo. Emito sonidos. Ana sujeta a su hija que se encuentra de pie sobre sus piernas.

Las sesiones son personalizadas y la duración es breve con el fin de alcanzar el objetivo. Sólo se realiza una sesión por participante una vez por semana lo que deriva a la elaboración de una lista donde otras familias esperan su turno. La dinámica consta de un contacto previo a la sesión e informa a los adultos cuán importante es su disposición e interacción para este tipo de encuentros; ya que el acompañamiento, el contacto corporal y el juego entre ellos logrará que mi presencia sea más que una voz y una pantalla proyectando imágenes.

Además de facilitar sugerencias y recomendaciones para antes, durante y después la sesión, por si hay imprevistos como: fallas por el internet o del servicio de luz con el fin de no truncar la experiencia y cerrarla lo mejor posible.

Una ronda se convierte en aquella mano que se mueve para decir hasta pronto. La imagen en la pantalla se desvanece para dar paso a la oscuridad. Yo escucho a Ana que canta el estribillo de la ronda mientras da un fuerte abrazo a Anita. El volumen de mi voz dismunuye. Un click más y la sesión se cierra.

Mientras esperan es una contribución que se une a las muchas propuestas que buscan seguir manteniendo el compromiso y la calidad ante este público importante. Aquí una muestra: Anita, de un año de edad, representa la risa de las niñas y niños menores de tres años a los que les he leído.

Septiembre, 2020.

Tepoztlán, Morelos. México

Nota: Los nombres fueron cambiados y autorizaron la públicación de la fotos para el acompañamiento de este texto.